CHRISTIAN TUBAU ARJONA

CHRISTIAN TUBAU ARJONA

PROLOGO

Como el trino del cenzontle imita las voces de otras aves que cantan a su alrededor, así el título de estos papeles digitales se hace eco del verso del poeta cantor… “Si no creyera en la locura / de la garganta del sinsonte…” Trino polifónico el de este pájaro aliblanco, prodigiosa locura que su nombre de familia (Mimus polyglottos) delata y que corrobora su denominación en lengua náhuatl (Cenzon-tlahtol-e): el pájaro de los cuatrocientos cantos. Pero el eco nunca devuelve el sonido original intacto: una leve distorsión, una fértil différance, lo transforma en un sonido nuevo, en una canción nueva. Así, en estas páginas, las voces que se oirán son las que salen de la garganta de otra criatura, el simbionte, un ser vivo que se forma de la íntima hibridación de seres procedentes de distintos reinos. La imagen que ilustra el título (un liquen de la familia Cladonia), remite también, con sus erguidas trompetillas, a las múltiples voces que poblarán este cuaderno. Páginas híbridas, pues; páginas en las que convivirán (syn-biosis) estrechamente vinculados, entretejidos por sutiles raicillas, textos e imágenes sobre los infinitos seres vivos (los diez mil seres de Lao Tsé); o sobre las artes plásticas, que demuestran que es posible, como quería Octavio Paz, “soñar con las manos”; o sobre poesía (el musgo filamentoso de los versos) y otras especies literarias como la novela o el cuento; o sobre filosofía (las largas y tupidas crines de los conceptos). Walt Whitman decía "Brote la hierba de las palabras". Así de la blanca tinta eléctrica broten aquí líquenes alegres y polícromos, pioneros de la vida, que agrieten la obsidiana del espacio virtual.

8 de diciembre de 2012



EXPOSICION 
SUEÑOS Y REFLEJOS DE DON SEBASTIAN DE MORRA

De Gabriel Vilanova, Gaito

Galería Zenitart, Palma de Mallorca, del 30 de noviembre al 20 de diciembre.

En esta muestra se pueden ver algunos cuadros del universo que el pintor, en colaboración con Christian Tubau Arjona, han creado alrededor de la figura del enano Don Sebastián de Morra, célebre personaje que inmortalizó el pincel de Velázquez, junto con otros variopintos habitantes de la Corte.

La exposición incluye un librito ilustrado que es el Prólogo a una novela gráfica en construcción, en la que Gaito se encarga de la ilustración y Christian del texto.

Aquí os dejo una muestra de las imágenes y el escrito que pueden verse en el libro...














Texto:


SUEÑOS Y REFLEJOS DE DON SEBASTIAN DE MORRA

Gabriel Vilanova y Christian T. Arjona


PROLOGO

Sueños y reflejos. Sueños de un personaje de óleo que busca su identidad. Reflejos en el espejo mágico de los cuadros.

Don Sebastián de Morra relata sus recuerdos de otra vida, sus experiencias palaciegas, y cómo el más grande de los pintores de su época consiguió desdoblar su alma y hacerla sobrevivir a lo largo de los siglos.
Si este fuera todo el argumento, cabría esperar un historia más sobre las dudas pirandélicas de un personaje en busca de su autor. Y sin embargo, acompañado por sus amigos pictóricos y zarandeado por intensas experiencias vitales, Sebastián dará una nueva vuelta de tuerca metafísica: su amistad con un extraño ser de otro tiempo y otra dimensión que, como Velázquez, quiere volver a resucitarlo... y a la vez encontrarse a sí mismo. Sus preguntas existenciales, pues, se resuelven, no ya en el ámbito de la filosofía, sino en el de la misma pintura. Pues para el pintor, sólo en la obra de arte – en el proceso mismo de pintar - puede comprenderse el milagro de la creación.

Así como en su tiempo el cuadro de las Meninas se consideró teología de la pintura, así también podría entenderse esta historia. Sueños y espejos barrocos, sí, pues al Barroco pertenecen los personajes que por ellos deambulan, y barrocos son en buena medida nuestros tiempos de desdoblamientos virtuales, crisis imperiales y espacios imaginarios.

Don Sebastián de Morra, ¿bufón del Rey? Las páginas de este libro irán mucho más allá del corto e insuficiente epíteto con el que se le ha conocido a lo largo de la historia. Y acaso con ello darán mayor profundidad a unos personajes que sólo la presunción de los cortesanos convirtió en menudos. Pues, aunque es bien conocido el privilegio del bufón de decir siempre la verdad, es estremecedor comprobar que, tras el paso de los siglos, Don Sebastián siga diciéndonosla: - Yo no soy sólo un bufón... ¿Y tú? -

“Los seres trascordados, los locos y los bufones, las almas en pena del Palacio, los burlones de la grandeza, los seres sinceros que decían la verdad al lucero del alba... Velázquez los encuentra felices, despiertos, osados, más inteligentes que los no contrahechos”.

                                                                                                                      Ramón Gomez de la Serna


Sueños y reflejos, también, de un pintor vivo que en su ebriedad creativa busca en un personaje de óleo las pistas para seguir su camino vital, un faro que le oriente en las aguas nocturnas de su propio desarrollo espiritual y artístico. Sueños de un creador que no teme a la locura, porque sabe que en sus predios es donde puede hallar las respuestas que busca. Reflejos en el azogue ahumado del lienzo virgen, reflexiones esbozadas en el cuaderno de un artista.

Realismo atrevido y novedoso del pintor sevillano, que le llevó a afirmar que más quería ser primero en la “grosería” de los bodegones que segundo en la “delicadeza” del manierismo. Y esa naturalidad, libre de los filos del perfeccionismo fotográfico y de la afectación manierista, es la que nos conmueve ante sus cuadros como si realmente pudiéramos entrar en ellos, trastocando nuestros sentidos, difuminando las lindes entre la realidad y la ficción. Sus imágenes podrían considerarse trampantojos sin trampa ni artificio, ventanas abiertas al mundo. Quizá por ello el poeta Theóphile Gautier, cuando vio Las Meninas exclamó asombrado: ¿Dónde está el cuadro?, y el citado Ramón Gómez de la Serna escribió sobre la misma obra: “Alguna vez fui a gritar para ver si retumbaba el eco de mi voz en el fondo de la sala llena de polvo de siglos.

Eso mismo sintieron los autores de esta historia ante el retrato de Don Sebastián de Morra, ¿dónde está la pintura? Pues lo que veían ante sus ojos era un alma real, compleja, orgullosa y digna, que les contemplaba fijamente, no solamente una magistral pintura al óleo. Y en lugar de gritar, hablaron quedamente con él (ante el asombro de vigilantes y visitantes), esperando el eco de su voz grave y doliente, respuestas del tiempo pasado a las preguntas del presente.
Este libro es la crónica de esas conversaciones, diario de un sueño lúcido, caleidoscopio de imágenes movedizas, obra siempre abierta a posibles variaciones, infinita, en el centro de un círculo de espejos enfrentados. Dejemos, pues, que Sebastián y su extraño amigo pintor nos la cuenten. 


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Otras obras de Gaito en Zenitart
Página web de Gaito: http://www.gaito.es

¡Os avisaremos cuando aparezca la Novela Gráfica! 


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